domingo, 7 de junio de 2015

El teatro de la irrazón





Hay sólo dos modos de existencia: El modo que vive el hombre y el modo que actúa el resto del universo, incluido los dioses. El hombre parece estar separado de su escenario vital por la capacidad de razonar. La razón es aquella trampa que sitúa al sujeto en cualidad de “espectador”. Por más que la filosofía o las diferentes ramas teóricas contemporáneas intenten reivindicar el cuerpo, el hombre parece haberse separado del mundo, ya sea mediante la admiración o la manipulación del mismo. La convención, entonces, crea un  escenario distinto en donde el hombre pueda desarrollar sus aptitudes. El hombre cercena sus deseos animales y los modifica mediante azotes del poder regente. La irrazón es flagelada y luego clavada a la cruz de madera denominada cultura.  Dios ha muerto, pero seguimos atados  a su cruz (mal plagio a Rimbaud*). 




(La ciencia, aliada a la convención, se encargó de institucionalizar la cruz.)


Sin embargo ¿quién se desangra? Ningún salvador, sino un monsturo. El animal. Vivir convencionalmente y vivir en la sociedad contemporánea es un constante sangrar del animal. Sin embargo, éste no muere. La convención le proporciona paños sucios de donde pueda beber agua y no deshidratarse. Las expresiones culturales, completamente institucionalizadas, son un ejemplo. El arte mediocre. El arte aceptado. La intelectualidad establecida. La intelectualidad reformante.  El cánon y el contra-canón.  El animal se pierde en las pequeñas batallas burocráticas del saber y la cultura. Vive sin vivir, porque no se representa.



(La estética del animal, aborrecible.)


 (Es embellecida por el hierro de la convención.)


¿Qué es representar? Representar es encarnar la propia vida y asumir la propia libertad. Es un estadio  imposible. Porque representar es asumirse a sí mismo, con la propia deformidad. Asumir la libertad individual es, a los ojos de la convención, ser preso de la irrazón. Para un hombre convenciónal, lo que yo llamo libertad es la peor de las determinaciones. Es la ausencia de pensamiento crítico. La ausencia de reflexión. De cálculo, de pensamiento. La ausencia de dominio de sí mismo.  Toda la historia de la filosofía arrojaría las saetas al ser que intentara vislumbrar que el pensar es una cárcel, aún más efectiva que la propia ignorancia. Representar es vivir auténticamente y ser uno mismo. Es la manifestación de la irrazón. Es la verdad (a los ojos de la convención es la falsedad o el error). 


(El mundo del ser es un teatro de lo real, el mundo de la convención una farsa.)


(La voluntad es el personaje de la irrazón.)


Podemos  ser,  o elegir ser.  Uno no construye su propia esencia, porque construir su propia esencia constituye un acto de libertad racional. La libertad irracional o la libertad de la voluntad es contraria a la voluntad racional, porque la voluntad racional especula. La libertad de la razón es el encierro de la irrazón y viceversa. La voluntad irracional es el auténtico animal  porque no ha sido amaestrado. La razón en cambio es un constructo. Quien quiera ver libertad en ello está siendo racional y cae en  la paradoja mencionada. El animal no es un proyecto, es la manifestación de la voluntad. La voluntad no es un proyecto. Es la manifestación de sí.  El hombre convencional, en cambio, si es  un proyecto. Ese proyecto se consolida reprimiendo la voluntad y eligiendo, ejerciendo la libertad racional. Si ejercemos la libertad racional, estamos eliminando la libertad irracional. Estamos eliminando la manifestación propia. Estamos evitando nuestra representación. Estamos eliminando nuestra obligación animal de ser nosotros mismos. La única moral existente, la de la estética animal. La estética animal no se construye,  ni se debate, la estética animal es.


(No hay construcción para lo único.)

Sin embargo ¿por qué nos odiamos tanto (es decir, a nuestro animal)? ¿Que hace que nos direccionemos y amaestremos nuestro ser hacia la felicidad (“la felicidad es una cárcel, es la peor cárcel que hay."**) o lo correcto convencionalmente? En el hombre de razón siempre habrá un vacío, una sensación de monotonía, se sentirá intrascendente, pequeño, y sobre todo inauténtico. El intelectual o el artista podrá descubrir esta situación y creer que se liberó mediante la cultura. Que vive en las sombras sarcástimente. Pero su sombra es aún más artificial que la anterior


(Las sombras creadas por las convención son invitaciones a que seamos devorados por anhelos artificiales.)

Me atrevo a decir que las únicas personas que viven y se representan a sí mismos son los considerados “locos". Son lós únicos serés dotados de razón que han logrado representar su propia esencia, eliminando completamente la eficacia de la razón convencional. Son evadidos y encerrados por la sociedad. Por los seres de la convención. Los seres de la luz. Mediante los fármacos o el encierro. Quedán confinados a la oscuridad. Quizás, a salvo. Són los únicos seres  que,  exiliados a las jaulas,  a las pastillas y a los azotes de la policía convencional, habrán vivido. 



(La policia convencional encierra al loco. Experimenta con él. Busca controlar el error.)


 (La irrazón, oscura, se manifiesta por encima de cualquier institucionalización y mecanismo de poder.)


("The fool" El demente, despreciado por la razón,se alza en victoria tras el telón.)


* ¡Creo en tí! ¡Yo creo en tí! Madre divina,/ Afrodita marina -¡Oh, amargo es el camino,/desde que el otro Dios nos atpo a su cruz;" Artur Rimbaud, Sol y Carne.
** V de Vendetta, Alan Moore.

Marcos Liguori.

1 comentario:

  1. Hace un tiempo ya me digo a mi mismo q no quiero ser feliz. Aunque a veces no creo q significa...

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